Las glándulas mamarias comienzan su desarrollo al llegar la pubertad, a una edad que varía de unas mujeres a otras, y se considera que han alcanzado su tamaño definitivo cuando éste se mantiene constante durante al menos 6 meses.
Se denomina hipertrofia mamaria al volumen excesivo de los senos. En general se debe a un desarrollo exagerado de la glándula mamaria o del tejido adiposo y frecuentemente se acompaña de alteración de los tejidos (displasia mamaria) y de incapacidad de lactación.
Reducir el volumen o tamaño de las mamas de forma quirúrgica se llama mamoplastia de reducción. Cuando sólo se elevan las mamas, sin reducir significativamente el volumen, hablamos de mastopexia.
En algunas mujeres, las mamas de tamaño excesivo pueden llegar a producir problemas de salud (aparte de los propiamente estéticos), erosiones cutáneas o incluso heridas por rozadura en los hombros, ocasionados por la presión de los tirantes del sujetador. Asimismo, también dolores de espalda, de cuello o de hombros, que pueden ser debidos a la sobrecarga de peso que las mamas producen sobre los hombros y la columna vertebral.
A medida que se avanza en edad y sobre todo con los embarazos, lactancias u oscilaciones de peso, la mama tiende a caer, forzada por su peso. La piel se distiende y se “da de sí”. La mama queda colgando en una posición más baja (ptosis mamaria o mama caída). Cuando se realiza una mamoplastia de reducción, casi siempre hay que asociar una técnica de ascenso de la mama, que denominamos mastopexia.
Se realiza una historia clínica completa, revisando los antecedentes médicos, para valorar posibles enfermedades o problemas previos (intervenciones quirúrgicas en las mamas o alguna enfermedad de las mismas, bultos, infecciones, secreciones por el pezón, etc.), o si se encuentra en estudio de cualquier afección mamaria o ginecológica.
Se realiza una exploración clínica, para examinar la configuración de su cuerpo, especialmente del tórax, de sus mamas, del tamaño de las areolas y las características de su piel. En las mujeres con un riesgo elevado de padecer un cáncer de mama, así como en las mayores de 35 años, recomendamos realizar una mamografía previa a la cirugía. Se solicita un estudio preoperatorio, incluyendo si es necesario análisis de sangre, radiografía del tórax y electrocardiograma.
Se facilita un presupuesto en el que se recogen los honorarios profesionales, que incluyen cirujano y ayudantes, gastos de consulta y personal de la misma, curas, material…
La mamoplastia de reducción se realiza habitualmente bajo anestesia general, pero en ocasiones también se puede realizar en régimen ambulatorio dependiendo del caso. Cuando se requiere reducir el volumen de las mamas o cuando éstas están caídas, la reducción mamaria provoca una cicatriz que tiene 3 partes: una horizontal en el surco submamario, otra circundando la areola y otra en sentido vertical que une las dos anteriores, resultando una forma de T invertida.
Las incisiones cutáneas y la extirpación del tejido mamario y piel se realizan de acuerdo a unos patrones que se dibujan sobre la mama, antes de la intervención. Para recolocar el complejo areola-pezón en una posición más elevada, es necesario separarlo parcialmente del tejido mamario que lo rodea. No obstante, en procesos de grandes reducciones, es habitual separar la areola completamente y recolocarla.
Será el propio cirujano quien decida la idoneidad de las técnicas a seguir en cada intervención, según las características propias de la paciente a tratar. Además, también se puede reducir el tamaño de la areola, si así se considera oportuno.
Esta intervención no sólo se limita a reducir los senos, sino que también se igualan y se les dan una forma natural y estética. Por ello es una intervención de duración algo mayor que otras de cirugía plástica. La duración media estimada es entre 2 y 3 horas. Al final de la intervención se coloca un vendaje almohadillado, que se sustituye al día siguiente, por un sujetador especial.
Los primeros días sentirá molestias y sensación de tensión en las mamas, por ello recibirá tratamiento con analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos para facilitar la recuperación. Las molestias irán cediendo poco a poco.
Puede aparecer, aunque es poco frecuente, un hematoma en la región de la axila o bajo la mama. Si aparece es de 1 a 4 días después de la intervención y desaparece en 15 días. La cicatriz suele permanecer de color rojizo y algo inflamada durante los primeros meses. A partir de los 4 a 6 meses va palideciendo progresivamente hasta quedar del mismo tono que la piel adyacente.
Durante la intervención se seccionan y elongan las fibras nerviosas de la mama, lo que provoca cambios de sensibilidad en la areola y el pezón. Habitualmente la sensibilidad se recupera en el transcurso de varias semanas. Debe realizar una vida tranquila y reposada durante los días siguientes a la intervención.
Mantenga la zona operada limpia y seca. Debe llevar constantemente el vendaje hasta que se cambie por el sujetador. Deberá utilizar el sujetador de forma continua. No debe utilizar sujetadores de aro rígido durante el primer mes. No realice esfuerzos, ni levante peso durante los 10 primeros días. Vaya incorporándose progresivamente a una vida normal.
¿Me puedo depilar las axilas?
Lo recomendable es esperar una semana
¿Se pueden romper las prótesis con un golpe?
La prótesis sólo se puede romper en el caso de que sea un accidente muy grave, en cuyo caso habría que cambiarla inmediatamente. Sin embargo, este hecho es muy poco probable. Y respecto a que puedan explotar por la presión del avión, es categóricamente falso.
¿Cómo hay que dormir?
Hasta que las cicatrices no estén curadas, no se debe dormir boca abajo. Además se deberá utilizar, incluso para dormir, un sujetador especial que le indicará el cirujano
¿Podré dar de mamar durante el embarazo?
Con la mayoría de las técnicas quirúrgicas que empleamos, una mujer puede quedarse embarazada y dar de mamar a su hijo, a pesar de haberle realizado una mamoplastia de reducción. No obstante, en los casos de reducciones grandes, puede ser necesario recurrir a otras técnicas quirúrgicas que modifican la función de la mama e impiden la lactancia definitivamente.
¿Quedaran marcas?
La incisión es siempre la menor posible. En el límite de la areola, queda disimulada por la propia rugosidad del tejido y el cambio de color, al cabo de muy pocos meses. En la incisión vertical o en forma de ‘T’ invertida se utilizan técnicas de minimización del rastro, específicas de la cirugía estética, por lo que la cicatriz se humaniza (se estrecha y adquiere el color del resto de la piel colindante) en un plazo de seis meses a un año.
La mamoplastia de reducción es una intervención que reduce volumen y eleva la mama mejorando su aspecto, así como las proporciones y equilibrio de su figura.
Los resultados son inmediatos ya que, tras la reducción de pecho, la paciente deja de sentir dolor de espalda y cuello por la disminución del volumen excesivo de la mama, descargando el peso de la columna vertebral y los hombros. Los beneficios físicos y también estéticos se observan inmediatamente después de la intervención.
Solicita más información